20 jul. 2007

Ferrán Adriá hasta en la sopa


Por ANTONIO BURGOS





Le acaban de dar la Medalla de las Bellas Artes, como si fuera un novelista de Carmen Romero o un galerista de Carmen Calvo. El jurado de los premios Príncipe de Asturias de las Artes lo lleva entre los más firmes candidatos al galardón. Así que no me extrañaría que también esté en lista de espera para que le den la Gran Cruz del Mérito Civil, el collar de la Orden de Carlos III y que, si se tercia, el Rey le entregue el Toisón de Oro (que es de Huelva, vamos, que hay que devolver cuando el insigne la palma) y lo cree Conde del Bulli, con grandeza de España, perdón, del Estado Español, que es catalán. Hablo de Ferrán Adriá.
-¿Ese quién es? ¿Un pintor?
-No, un cocinero.
-¿Entonces por qué le dan la Medalla de las Bellas Artes y le quieren dar el Príncipe de Asturias de las Artes?
-Eso digo yo.
Y no queda ahí la cosa, en esta moda absurda del Todo Vale aplicado a las Artes, que ya es arte hasta freír un huevo, si es un huevo desestructurado y en emulsión de pamplinas sobre un lecho de chorradas del campo. Este Ferrán Adriá ha sido invitado especialísimo en la ciudad alemana de Kassel para que como un pedazo de artista de vanguardia y no un «cocinero, cocinero, enciende bien la candela y prepara con esmero un arroz con habichuelas», que cantaba Antonio Molina, participe en la exposición de arte contemporáneo «Documenta».
-O sea, que hasta que no cuelguen en las paredes del Museo Reina Sofía un bisté empanado por Ferrán Adriá no van a parar.




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1 comentario:

Andreina dijo...

Tomas, mis papas cenaron la semana pasada en el restaurante y quedaron fascinados...les encanto!!!, lastima que no te vieron!!!
Besitos.