Entre La Castellana y Chacao, en una calle que suele pasar desapercibida, aguarda un pequeño bistró fresco, sencillo y grato como los buenos hallazgos.
La decoración anuncia el paréntesis a la rutina: En Chacao Bistró coinciden felizmente piezas antiguas, objetos parisinos y detalles caseros en una armonía casi lúdica. La informalidad de sillas metálicas con cojines de lunares comparte el espacio con una pizarra que anuncia los platos del día, ofrecidos a manera de menú.
Cada día tienen uno distinto. Quisimos hacer algo sencillo y gourmet que cambie todos los días para los ejecutivos de la zona. La idea es que puedan venir con frecuencia sin aburrirse- cuenta Astrid Quevedo, diseñadora gráfica que encauzó la pasión familiar por la cocina en ese local con un año de existencia.
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